El 4 de noviembre de 2020, nuestros mundos se unieron para siempre. Desde aquel día en que cruzamos el puente tomados de la mano y nos dimos nuestro primer beso, nuestra vida cambió y se llenó de color.
Yo supe que amaba a Jessica desde el momento en que conocí el sartén tipo wok que ella tenía. Y yo, en cambio, entendí que él era el hombre de mi vida cuando ese valde de agua le cayó encima cuando me estaba conquistando.
Con el tiempo decidimos vivir juntos, y fue una experiencia maravillosa: aprender a convivir, a unir dos estilos de vida distintos y hacerlos converger en un solo hogar.
Recordamos con especial cariño aquellas tardes en las que, desde el parque, observábamos la que hoy es nuestra casa, soñando con el futuro.
A la par llegó Cosmos a nuestras vidas, un perro que vino a completar nuestro hogar con sus enormes patotas y su amor incondicional.
Hoy queremos celebrar esta historia, este camino compartido y todo lo que aún nos queda por vivir, acompañados de quienes más queremos.

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